Monólogo de la autoestima

Querida, Luna:

¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo con detenimiento? ¿Cuándo fue la última vez que te miraste y, en vez de ver defectos, lo que viste fueron tus atributos? ¿Existirá un espejo para mirar nuestro interior? Sé que eso es lo que nos hace falta; ese espejo que nos permita ver más allá de nuestra apariencia física. Lamentablemente, Luna, todavía no han inventado tal tecnología… probablemente nunca lo hagan. Pero te tengo una solución: tus acciones. Sí, tus acciones son un espejo de tu interior. Sé que necesitas una conversación honesta. Amiga, lo que necesitas es unas cuantas conversaciones de esas que no te encantan, de esas que te sacan de la zona cómoda, de esas que te incomodan.

¿Cuántas veces te enojas por cosas insignificantes? ¿Te has preguntado el porqué de ese enojo? Es hora de que te confrontes. Luna, ¿tienes heridas? ¿Por qué prefieres guardarlas? ¿Sabes que si no las atiendes ahora, luego será más difícil curarlas? ¿Qué situaciones te llevaron a construir una muralla? ¿Piensas que eso te protege? Ciertamente, no te expones ante la amenaza de un posible corazón roto; pero tampoco te das la oportunidad de conocer a un gran amor. ¿Crees que es un milagro que te quieran? ¿Por qué? ¿Quién te hizo creer que no vales lo suficiente para que un hombre invierta su tiempo en conocerte?

Luna, abre tu corazón. ¡Vales la pena! De hecho, ¡vales la alegría!, ¡vales el esfuerzo! ¿¡Cuándo vas a comenzar a creer los halagos que te dicen!? ¡Comienza ahora! Nunca pidas perdón por ser tú. Aprende a aceptarte tal cual eres. Sí, tienes trydefectos… muchísimos. Sin embargo, también tienes muchísimas virtudes. Entiende que cuando te ves más linda es cuando hablas de lo que te apasiona. ¿Quieres hablar de amor? Habla de amor. ¿Quieres hablar del cautiverio de las orcas en SeaWorld? Habla sobre ello. ¡Incomódate ante las injusticias del mundo! Que esa incomodidad te mueva a hacer algo por tu derredor. Solo recuerda actuar como Jesús lo hubiese hecho. ¡Vive, Luna, vive! Me encanta cuando ríes a carcajadas sin inhibición alguna. Así que sonríe, ríe, llora, habla, acciona, sé misericordiosa, apasiónate, conviértete en un verbo. Todo este conglomerado se llama vivir.

Recuerda, que la hermosura de tu interior se refleja en tu exterior. Yo sé que nunca te conformas, y por eso lo recalco: “NUNCA TE CONFORMES”. Pero, ¿sabes qué es lo más importante? Dios. Sigue buscándolo. Nunca, pero nunca de los nunca te despegues de Él. Al contrario, anhela siempre más de Él. Quéjate con Él, habla con Él, quebrántate con Él. Que Dios sea al primero que recurras siempre. Cuéntale tus anhelos, cuéntale tus miedos. ¿Te ha fallado alguna vez? No, ¿verdad? Pues entonces, deja que te continúe dirigiendo sin dar marcha atrás.

Un beso cibernético,

Tu autoestima

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