Una batalla por amor

El cáncer es una enfermedad que está afectando a muchas familias en el mundo. ¡No es fácil! No es fácil para el paciente ni para sus familiares. Como persona cristiana e hija de una ex-paciente de cáncer, quisiera dedicarles este escrito a todas las personas que están pasando por una situación similar. ¿Por qué? Porque tenemos que aprender a ser la ayuda ideal para ellos. Porque también nos tenemos que poner la vestidura de guerreros y pelear la batalla con ellos.

A veces la vida nos trae situaciones difíciles que, sin duda, nos toman de sorpresa. No sabemos cómo reaccionar, qué decir ni qué hacer. De repente, nos sentimos solos en un mundo lleno de personas. Es normal, pero tenemos que ser fuertes. No nos podemos derrumbar ante la enfermedad de nuestro ser querido. ¡Ellos nos necesitan!

Cuando a mi mamá le diagnosticaron cáncer de mama yo estaba en undécimo grado y tenía dieciséis años. Solo éramos mi madre, mi hermano menor y yo. ¡Claro! Tengo otros familiares, pero viven lejos y no podían estar en el día a día por más que quisieran. Por mi parte, les agradezco porque cada cual ayudó hasta donde pudo y por el apoyo incondicional que nos dieron. En fin, estábamos en esta situación la cual nos hizo salir de nuestra zona cómoda.

Recuerdo que cuando le hicieron la biopsia yo estaba con el mejor amigo de mi mamá esperando a que ella saliera de la sala de operaciones. En ese momento lo llamaron y me dio la noticia. Tenían que operar a mi madre porque tenía cáncer. Tal vez yo era muy joven para internalizar y procesar bien esta información. Lo cual me ayudó a mantenerme positiva. Yo solo sabía que íbamos a enfrentar el problema e íbamos a salir victoriosos. Porque mi madre lo era (y sigue siendo) todo para mí y yo no podía perderla. Sin embargo, admito que nunca lloré. No lloré porque no era necesario. No la iba a ayudar para NADA.

Así comenzamos ese camino como familia. Le hicieron la mastectomía radical y comenzó el proceso de quimioterapia. Las primeras cuatro terapias fueron las más fuertes para ella. Yo llegaba de la escuela para ayudarla en las cosas que necesitara. En este momento fue que se le empezó a caer el pelo hasta que decidió afeitarse por completo. En algún momento más tarde me dijo: “Lo que más difícil se me hizo fue verme sin mi pelo”. Eso me impactó más que cualquier cosa que me haya dicho. Porque yo pensaba que lo más traumático sería la pérdida del seno, pero no fue así. Entendí que en lo inmediato el seno se podía resolver, pero el pelo no. Después, surgieron las radioterapias. En mi percepción, fue un tanto más fácil que la quimioterapia. Aunque recuerdo que fueron muchas, mi mamá no esperaba que fueran tantas. Pero al fin, terminamos las partes terribles del proceso. Fue un año largo, duro y lleno de la gracia de Dios. Él nunca nos soltó de su mano. Mi madre me enseñó lo que es luchar. Sí, porque se me quedó contarles que siguió trabajando durante todo el tiempo que estuvo bajo tratamiento. Aprendí, que mi madre luchaba por ella y por nosotros.

Este es un resumen de mi historia, pero no quisiera terminar sin darle unos consejos.

  1. No mires al paciente con lástima– No necesitan tu mirada apiadadora. Ellos están muy conscientes de su situación y lo que necesitan es apoyo incondicional. Alguien con los mire como iguales.
  2. Si no sabes qué decir, mejor abrázalo–  Muchas veces decimos cosas inadecuadas sin intención de hacerlo. Si no estás seguro de lo que quieres decir, mejor escucha al paciente y dale un abrazo.
  3. Trata de no llorar al frente de ellos– No sabemos cómo se están sintiendo o qué les está pasando. Digo, no es que nunca llores. A veces el momento lo requiere, pero no lo hagas a cada rato. No necesitan a otra persona que los mire como si ya estuvieran en la funeraria.
  4. Cuando te enteres de que tiene cáncer, por favor, no le des lecciones de como clamar con fe al Señor. De cuantos salmos se tienen que aprender y recitar para que Dios los sane– No se confundan, soy cristiana y creo que la fe es esencial en estos momentos, pero debemos decir las cosas con mesura. A veces nos creemos que si Dios no desaparece el cáncer, fue que no oraron con fe y no creyeron lo suficiente. Eso no es justo. A veces el milagro ocurre a través de la enfermedad. En todo caso, lo mejor que puedes hacer es interceder por él.
  5. No trates al paciente como si fuera a un recién nacido– Él puede hacer sus cosas y si necesita ayuda te la va a pedir. Ellos están en una situación más difícil de lo que puedes imaginar. Déjalos que se sientan útiles. Porque, definitivamente, lo son.
  6. Busca un grupo de apoyo para tí– Rodéate de personas positivas y llenas de esperanza. Tú también necesitas el apoyo para poder ser la ayuda idónea. Busca un confidente y desahógate. No trates de llevar toda la carga en tus hombros.cancer-fight-blogs

 

Recuerda, eres un ser humano que siente y padece. Van a llegar los momentos en que quieres llorar hasta la eternidad porque la situación lo amerita. Vas a sentir que el mundo se te derrumbó encima. El miedo llega, está ahí tocando la puerta, pero no puedes dejar que te paralice. Te entiendo, el miedo de perder lo que más quieres es uno de los más profundos. Tan así que parece ser tangible. Pero pase lo que pase, nunca vas a estar solo. Dios nos acompaña en cada paso y nos sostiene. Lo importante, es reconocer que eres la persona más afortunada porque llegaste a conocer ese ser tan valiente que está luchando contra el cáncer. Disfruta cada momento y sonríe. ¡La vida continúa!

 

Un beso cibernético,

Jolly Ann

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6 thoughts on “Una batalla por amor

  1. Mi amada hija, una vez mas me sorprendes con tus talentos y habilidades…!!!

    Acabo de leer en tu blog ” Una batalla por amor I” y estoy muy emocionada. Y tengo que decir … que esto sea para la Gloria de Dios…!!! Ver como has podido sintetizar tan excelentemente todo lo que vivimos con el proceso del cancer, me ha dejado impactada. Me alegra mucho que hayas podido cruzar esta experiencia con la madurez que demuestras y con la actitud positiva que se necesita para ser ayuda idonea.

    Dios es maravilloso porque ha cuidado todos los detalles en nuestras vidas, por eso es importante darle el primado a EL… Dios te bendiga de manera especial…!!!

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  2. Estoy orgullosa de ti, la manera en la que te expresas. ¡Eres una mujer maravillosa! Te quiero mucho. ¡Qué lindo ejemplo el de tu mami! Es una campeona 😉
    Sigue escribiendo, quiero leer más de ti, amiga.
    ~Erika

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  3. ¡WOW! Sin palabras y con lágrimas en mis ojos. Creo que eres recipiente del amor y gracia de Dios. Sigue leyendo y sigue escribiendo, hay vidas que necesitan ser transformadas a través de la palabra.

    Estoy orgullosa de ser tu pastora.

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  4. “Sin embargo, admito que nunca lloré.” Gracias Jolly Ann, porque no es la falta de mostrar lo que se siente, pues lo que sucede en la vida nos toca y en ocasiones duele, muchas veces sin entender las razones de lo que nos acontesce, que sin dudas estas experiencias como muchas otras nos transforman como personas; es que aún en nuestra humanidad comprendemos que Dios tiene propósitos y no somos quienes para cuestionar. Entonces en vez de lamentarnos decidimos vivir cada experiencia en Dios sabiendo que él nos cuida.

    Loved it!

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